Nuestras alternativas, ¿desempleo o precariedad?

No lo digo yo, lo dice Jürgen Donges, asesor del Gobierno alemán, cuando le preguntan sobre la solución a la crisis en Europa y, sobretodo, a la de los países del Sur. Y no es el único que apoya esta teoría: El Banco Central Europeo (BCE) considera "una prioridad" acabar con las rigideces a la baja de los salarios, ya que éstas "limitan" la necesaria flexibilidad en el ajuste de las retribuciones a las condiciones de los mercados de trabajo de la eurozona y dificultan la creación de empleo (RRHH Digital).

Las recetas de entidades monetarias y países con una supuesta "autoridad moral" para alcanzar el fin de la crisis es esa, reducir los salarios, y "flexibilizar" todas las condiciones de una relación laboral, pero sólo las del trabajador y, además a la baja.

Las soluciones de otros países (a los cuales "debemos" seguir) en primer lugar, han pasado por mezclar flexibilidad y SEGURIDAD (buenas indemnizaciones por extinción de contrato, buenas prestaciones y un mercado laboral muy activo que te forma e inserta rápidamente en él de nuevo). Pero la flexibilidad que han insertado ellos no es la misma que se está imponiendo en el Estado español: no era sólo numérica (despidos) o a la baja (salarios): pasó por formar a los trabajadores para ser polivalentes y a los empresarios para reestructurar y adaptar su negocio a nuevas circunstancias. Por otra parte, la Reforma Laboral de 2012 ha eliminado y disminuido gran parte de la seguridad del trabajador en su trabajo. (Podéis tener más información en mi artículo Flexibilidad vs. Flexiseguridad, en el apartado profesional)

Y en segundo lugar, su estructura productiva nada tiene que ver a la nuestra. De esto aquí ni se habla, la crisis se reduce a una cuestión de costes, que lejos de solucionar el problema del desempleo como se augura, me invita a pensar que la crisis, ha sido ideada para llegar a tal fin. El aumento del desempleo reduce las exigencias de los trabajadores, que teniendo como único medio de vida su empleo, aceptan condiciones durante períodos largos de desempleo que en otras circunstancias, no habría aceptado. Oriol Barranco (2011) añade que la evaluación del mercado laboral externo también incentiva esta aceptación de condiciones: tu empleo se puede degradar, llegando a trabajar más por menos horas, pero el miedo a caer en el desempleo (más del 25% en el estado español), facilita que se acepten éstas para no correr el riesgo de la exclusión social.

Marx ya señaló este fenómeno: para que el capitalismo y la acumulación de la riqueza fueran posibles es necesario un ejército industrial de reserva (desempleados): mano de obra barata y a disposición- y con completa disponibilidad- del empresario (para contratarlo o despedirlo sin coste o mínimo coste). Y el "ejército industrial de reserva" en la actualidad es demasiado numeroso.