La Huelga del 14N

Vivimos un período convulso. Las reformas en nuestro mercado laboral se convierten cada vez más es una espiral de precariedad e inestabilidad. Desde la puesta en marcha del Real Decreto-ley 3/2012, de 10 de febrero, es habitual que cada viernes en Consejo de Ministros, se vaya "puliendo" este decreto.

Desde su puesta en marcha, se han disparado en un 50% los despidos objetivos (que reducen indemnización de 45 a 20 días de salario por año trabajado), los despidos colectivos han aumentado un 100% y los contratos indefinidos han bajado en un 14%, entre otros datos. Se ha visto perjudicada la cantidad de empleo, en un contexto de altísimo desempleo, pero también la calidad del mismo.

Como hemos dicho, la contratación indefinida ha bajado, se ha facilitado la movilidad geográfica y funcional y, en definitiva la capacidad de negociación del trabajador, tanto individual como colectivamente, ha disminuido gravemente.

En esta situación de desmantelamiento del estado de bienestar y destrucción y "balcanización" de las relaciones laborales, se convoca la Huelga del 14N. El malestar social es patente. Ahora falta que ese malestar se materialice el miércoles, no acudiendo los trabajadores a su puesto de empleo y manifestándose en las calles.

Hay muchos trabajadores que señalan la dificultad que tienen para realizar la huelga. Tal y como muchos apuntan, esa es una razón más que suficiente para asistir, ¿en qué momento de la democracia nos encontramos que un derecho como el de la huelga no podemos ejercerlo? Hay gente que considera que las movilizaciones no se transforman en cambios políticos. La historia nos dice que no es así, y no hace falta remontarse mucho tiempo atrás. El ejemplo más reciente es el de la dación en pago: las movilizaciones anti desahucio han forzado que el Gobierno se plantee legislar en este ámbito, cosa que hasta hace un año era inevitable.

1 día de salario no es comparable con el atropello de nuestro presente y de nuestro futuro. Por ello, por un mercado laboral estable, con buenas condiciones de trabajo, sin incertidumbre y con una estructura de negociación fuerte, hay que participar activamente el 14N.