El desmantelamiento de la indemnización por despido en la era Rajoy

Para ver la evolución de la degradación del despido improcedente solo hay que hacer una comparativa entre un supuesto producido en 2011 y otro en la actualidad.

En el caso de 2011, si eras despedido de tu empleo de manera improcedente, tenías derecho a una indemnización correspondiente a 45 días de salario. La relación laboral se extingue con la liquidación correspondiente (finiquito, nómina, vacaciones no disfrutadas, etc.)

Si esto se produjera a día de hoy, Junio de 2014, tu indemnización en principio, debería ser de 33 días por año trabajado. No obstante, esto no es así, ya que a través de la famosa Reforma Laboral de 2012, la empresa solo puede despedir por causas objetivas o por despido disciplinario, y la carga de la prueba de la procedencia corresponde al trabajador. Con lo que, tu indemnización será de 20 días por año trabajado. Además no tiene por qué abonarse en el momento de la extinción de la relación laboral, el empresario puede hacer un reconocimiento de deuda sin fijar unas fechas ni unas cantidades para su abono en la carta de despido. Con la nueva "propuesta" del gobierno popular, si el trabajador gana más de cierta cantidad (a debatir, en principio), deberá tributar la indemnización (con lo que me surge el temor que ocurra algo similar que con el IVA: que no te paguen una factura y luego tengas que pagarlo a pesar de ello). Además de todo esto, el trabajador es el que debe presentar papeleta ante el SMAC para realizar un acto de conciliación para que se reconozca la improcedencia del despido y tener derecho a los 33 días por año trabajado de indemnización o llegar al Juzgado de lo Social, si en primera instancia no se resuelve.

En un contexto de tragedia económica y social ante el desempleo masivo y la precariedad incesante es inhumano tratar de obtener ingresos a través de las ya degradadísimas rentas del trabajo y más aún, de las indemnizaciones por despido. En una época donde se agotan prestaciones y subsidios sin garantía alguna de futuros ingresos la indemnización por despido puede ser una bombona de oxígeno de muchas malogradas economías familiares.