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"Flexibilidad vs Flexiseguridad. Paradigmas del mercado laboral del Estado Español vs. Finlandés

 

Este post tiene como objetivo conocer las nociones básicas sobre la flexibilidad y la flexiseguridad, así como conocer sus principales diferencias. A modo de ejemplo, podríamos señalar que la Reforma Laboral Española tiene como finalidad la flexibilidad, por el contrario, la finlandesa busca la flexiseguridad.

Para comenzar, señalar que en el Estado Español se lleva buscando un mercado laboral flexible desde la Reforma del 94, como así consta en la exposición de motivos de dicha reforma y sus sucesoras. Sin embargo, en esta se expone que el objetivo de la misma es la flexiseguridad. No obstante, en la única referencia que encontraremos en el texto acerca de este segundo concepto introducido: la seguridad.

El objetivo de la flexibilidad per se es la búsqueda de un mercado de trabajo flexible y liberalizar los derechos laborales en empresas. Se consigue a través de la eliminación de restricciones legales en el ámbito jurídico-laboral para permitir a las empresas la libre contratación: 1) Estableciendo contratos privados de trabajo y 2) Fomentando el libre despido acorde con la carga de trabajo.

Por otro lado, el concepto de flexiseguridad proviene del mercado laboral danés y consiste en la combinación de flexibilidad y seguridad, aplicado al mercado de trabajo. La estrategia política va encaminada a 1) Lograr un mercado de trabajo flexible, 2) Que garantice la protección social de los trabajadores y 3) Que sea más reactivo y competitivo.

Su funcionamiento está basado en la flexibilidad a la hora de despedir, ya que no existen restricciones legales para el mismo, y en garantizar una seguridad en los ingresos (que incluye a los desempleados, alcanzando prestaciones del 90% del salario), una continuidad en la formación y la capacitación profesional. Dicho de otra manera, el paro es un paso transitorio hacia otro empleo, mientras tanto, el Estado te garantiza unos ingresos, además de contar con un sistema público muy eficiente de intermediación laboral.

Obviamente, esto no sólo se logra con buenas intenciones, sino con medidas y políticas encaminadas a un mercado laboral equilibrado, bajo el compromiso político-social de garantizar empleo de calidad. Este modelo de mercado se financia a través de un sistema fiscal progresivo en el que todos contribuyen, especialmente a través de impuestos directos. Estos representan el 29,8 PIB (en la UE la media es del 12,4%).

Para concluir, dejo abiertas una serie de preguntas para las que no hay unanimidad en las respuestas. El debate sigue abierto y determinará el futuro de nuestras relaciones laborales: ¿la flexibilidad “a secas” generará empleo?, ¿cuáles serán las consecuencias de la flexibilidad sin la seguridad sobre el trabajador? y, por último, ¿se puede aplicar en España la flexiseguridad?"